Norma Valle

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Introspectiva

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La primera mirada nos revela que hay un trabajo enorme en la obra del artista Elizam Escobar recién expuesta en el Museo de Arte de Puerto Rico. Son más de 80 cuadros, muchos de gran formato en los cuales el dibujo de figuras y objetos es realista y preciso. No todos los grandes pintores dibujan bien, pero Elizam es un verdadero maestro. La segunda mirada nos arroja los colores, son grises, lavanda, marrones, hay rojos y algún que otro color pastel, más todo tiene una pátina de opacidad. Solo uno se sale del gris y nos grita luminosidad se trata de “La pintura”, inspirada como casi todas por la musa de Escobar.

La tercera mirada, con la que podríamos hacer alusión al cuento del mismo nombre de José Luis González nos presenta el misterio de la vida y de los sueños. Se deforma la realidad, los seres humanos usan máscaras, se desdoblan, se espían, se delatan, pero, ¿a quién delatan? ¿será al doble, al enmascarado? Son niños y adultos, ¿o serán enanos y gigantes?

Identificada por su curador como simbólica, no encuentro más símbolos en la obra de Escobar que la misma realidad que se vive en Puerto Rico, siempre simbólica de lo que es y no es, doble culturalmente, doble en su identidad, doble físicamente… Un país que se desdobla cotidianamente en la angustia del ser y no ser.

La obra de Elizam Escobar es bella, pero nos preguntamos si podríamos convivir con un cuadro que refleja la angustia de puertorriqueños y puertorriqueñas, de Puerto Rico. Su obra me hace llorar por dentro la tristeza de un país dividido.

Su angustia artística la entiendo como la de Frida Kahlo. Ella estaba encerrada en su cuerpo, confinada a una cama desde la que se usaba de modelo; así sus autorretratos han recorrido el mundo revelando su intimidad. Los autorretratos de Elizam responden a su encarcelamiento en una celda impuesta políticamente por el gobierno de EEUU. También entiendo su angustia como la de Gauguin, preso de su circunstancia, dividido entre una sociedad supuestamente civilizada y otra considerada por él primitiva. La primera, cruel e impositiva de la voluntad de cierta clase social; la segunda, natural y libre como el mar, las flores y los pájaros.

La exhibición de la obra de Elizam Escobar en el Museo de Arte de Puerto Rico es un homenaje a nosotros, a nosotras, de parte de un artista que nos ama dolorosamente. Tenemos que visitarla muchas veces para conocer y leer sus detalles, la superficie y su doble, la realidad y sus símbolos. Es nuestro compromiso.

 

El Vocero, 27 de agosto de 2013

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