Norma Valle

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Viudas

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Parecería como si las viudas hubieran desaparecido del panorama en Puerto Rico. Ya no hay luto que las identifique. Ya, tal vez, no tienen en nuestro país el estigma “V” que hacía de la viuda en la famosa película Zorba, el griego, un objeto del deseo. Tampoco se les critica por ser “viudas alegres” como dice el título de la opereta alemana (1905). Sin embargo, en Puerto Rico y en el mundo el problema que tienen y representan las viudas es de tal envergadura que merecen una segunda mirada.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) conmemoró en junio como todos los años el Día Internacional de las Viudas con un interesante artículo en su muro titulado “Mujeres invisibles, problemas invisibles” en el cual señala que “cuando enviudan, las mujeres de muchos países a menudo se enfrentan con la denegación de sus derechos de herencia y a la tierra, degradantes rituales de sepultura y duelo con riesgo de vida y otras formas de abuso”.

En el artículo explica que en la mayoría de los países de Asia y África cuando enviudan a las mujeres se les separa de la familia de sus maridos, se les deja sin herencia y se les condena muchas veces a deambular o prostituirse, ya que la inmensa mayoría carece de destrezas de trabajo. En otros lugares se les entierra con sus maridos, se les considera brujas y se les victimiza de múltiples maneras.
Aun peor estan las viudas de los cientos de miles de soldados muertos en conflictos armados, muchas de ellas niñas madres. Por ejemplo en Irak, donde Estados Unidos desarrolló una feroz guerra, la ONU estima que existen tres millones de viudas y son más de 70.000 en Kabul, Afganistán.

Pero la problemática de la viudas no ocurre solo en países lejanos, en Puerto Rico se han invisibilizado desde que en los cuestionarios del censo y otras agencias se pide solo la identificación de “no casada”. En la isla hay 553,000 mujeres empleadas y 63,000 que el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos considera desempleadas. La mitad de estas mujeres son solteras, viudas, divorciadas o no conviven con su esposo (tendenciaspr.com).

Además, conocemos que las mujeres ganan menos dinero por igual trabajo aunque tengan mayor instrucción formal que los hombres y que, especialmente las viudas, son responsables por los hijos e hijos de la pareja.

La mayoría de las viudas en Puerto Rico se quedan sin el salario de sus maridos fenecidos y de sus pensiones lo que definitivamente las empobrece. Esta es la triste situación de las mujeres que se han dedicado a ser amas de casa y no tienen profesión u oficio definido para salir adelante.

Atender la situación penosa de muchas viudas sería un buen taller de trabajo para varias agencias, empresas y para las legisladoras boricuas, que a veces parecería que no tienen nada que hacer. Entonces las procuradoras de las mujeres y de las personas de edad avanzada podrían fortalecer con sus programas a las viudas que han sido desafortunadamente invisibilizadas y olvidadas en nuestro país.

 

El Vocero, 2 de julio de 2013.

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