Norma Valle

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Por fin, adiós a la Corco

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Cuando viajaba por la isla con mi papá era una delicia escucharlo explicar y narrar no solo eventos que hubieran sucedido en el área sino la historia de los terrenos en si, sus propietarios antes y después, así como el uso que se les daba. Le venía de su profesión y vocación. Es así como me contaba del desastre ecológico de los terrenos donde ubican todavía las estructuras de la CORCO. “Nena, nada crecía en el lugar ni a su alrededor, la contaminación es tal que antes no se podía ver ni yerba mala”, me dijo un día cuando pasábamos por la carretera PR-127 justo frente al mar imponente y brillante entre Guayanilla y Peñuelas.

En mi memoria periodística también pienso en la larga huelga que estremeció a los trabajadores de la petroquímica para el 1975. Pero desde hace décadas nuestro peregrinaje familiar a visitar parientes y dolientes en el viejo oeste borincano nos lleva a pasar por ese cementerio de chatarra, que violenta el paisaje con las estructuras de la antigua Commonwealth Oil Refining Company. Es por eso que es tan bienvenido el anuncio reciente del Gobernador de que por fin se limpiarán los terrenos de la vieja refinería (El Vocero, 17 de mayo de 2013).

El alcalde de Peñuelas, Walter Torres Maldonado, expresó que su pueblo lleva años en lucha constante porque se resuelva el problema de la esctructura de la CORCO que ocupa un espacio vital, 30 cuerdas de costa y terrenos agrícolas. “Hoy, damos un nuevo respiro, ese momento llegó”, dijo Torres Maldonado. La limpieza del área de la CORCO se une a la de los terrenos invadidos durante décadas por la Marina de Guerra de los Estados Unidos en los municipios de Vieques y Culebra.

El gobernador Alejandro García Padilla divulgó el domingo pasado el proyecto para la limpieza y restauración de Culebra, donde recientemente una niña tomó para guardar una pieza peligrosa, residuo de las bombas que llovieron por años sobre las playas de la isla. Y por supuesto, Vieques, diez años sin el US Navy utilizando sus playas para sus ejercicios de tiro y de los países aliados dejaron la huella de la contaminación.

Más allá de las luchas intestinas partidarias en la legislatura, por una mal llamada reforma, las no sorpresas por el comportamiento aberrante de algunas y algunos legisladores, por lo menos esta administración ha pavimentado el camino para que el pueblo puertorriqueño recobre la confianza en que sus funcionarios electos colaboran en que el país sea uno mas a fin con la vida humana.

Bajo la supervisión de la Agencia de Protección Ambiental del gobierno de los Estados Unidos y de la Ley de Conservación y Recuperación de los Recursos Naturales (RCRA, por sus siglas en inglés), la CORCO, que también tiene instalaciones y operaciones en Nueva Jersey, Nueva York y las Islas Vírgenes esta comprometida a la limpieza del área. Esperemos que la Marina de los EEUU también cumpla con sus responsabilidades.

Puerto Rico no es pródigo en el cumplimiento de sus compromisos, por lo que las organizaciones comunitarias y municipales tendrán que estar vigilantes para que se cumplan las operaciones de limpieza y el retorno de los terrenos en Peñuelas, Vieques y Culebra para el uso y disfrute, sano y productivo, de la comunidad.

 

 

El Vocero, 21 de mayo de 2013

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