Norma Valle

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Una mujer para el Colegio

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La manida frase de los “errores de juventud” para justificar posiciones de avanzada en la sociedad con las que algunos años después no se comulga, no va con la licenciada Ana Irma Rivera Lassén. A los 18 años se lanzó a la palestra pública para defender los derechos humanos de las mujeres y liderar una de las primeras organizaciones feministas de la década de los setenta en Puerto Rico. Su papá, el muy querido catedrático de la UPR, licenciado Eladio Rivera (qepd) se sonreía cuando comentaba que le daba pon en su auto a los grupos feministas.

Ana Irma creció, evolucionó y se convirtió en la abogada profesional. que seguía siendo poeta (y publicando) y activista feminista. Nunca renegó de sus posturas estudiantiles, por el contrario, las desarrolló y adelantó. Formó parte de la primera Comisión de los Asuntos de la Mujer para el 1973 en representación de la juventud y desde entonces ha participado en múltiples plataformas en Puerto Rico, Latinoamérica y la Organización de Naciones Unidas en defensa de los derechos humanos.

Pronto, a su activismo social y profesional, la licenciada Rivera Lassén le añadió la academia, es decir, el análisis profundo de las realidades sociales de las mujeres que plasmó en el texto fundacional “Documentos del feminismo”, conjuntamente con la catedrática Elizabeth Crespo Kebler. Además, imparte conferencias y cursos a nivel universitario. La agenda cotidiana de la licenciada Rivera Lassén siempre ha estado llena, más también saca el tiempo para expresar solidaridad con amigos y amigas en estado de celebración o de duelo.

Este fin de semana, la licenciada Ana Irma Rivera Lassén aspira a la presidencia del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico. Esa misma institución que ha sobrevivido los embates de la administración Fortuño. Dirigirá un Colegio inclusivo, en el cual sigan participando profesionales del derecho, estudiantes, y toda aquella persona que quiera apoyar los derechos civiles y humanos de cada miembro de la sociedad.

Su programa de trabajo proyecta, como en sus mejores tiempos, a un Colegio de Abogados y Abogadas que representa y ofrece una casa solidaria para quien la necesite, un lugar de compartir amistades y buena conversación, un espacio para aprender y poner al día conocimientos necesarios, como los tecnológicos. Y también, y sobre todo, una entidad que sepa comprender la justicia en su más profunda perspectiva y la impulse aun cuando haya fuerzas que intenten descarrilarla.

 

El Vocero, 6 de septiembre de 2012

 

Twitter: @nvalleferrer

http://normavalle.com

 

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